16 Lecciones que todo emprendedor debería aprender antes de Iniciar un Negocio

Lecciones que todo emprendedor debería aprender antes de Iniciar un Negocio

Una de las principales razones por las que muchos emprendedores no se animan a poner en marcha el negocio que tienen en mente, es porque no se sienten lo suficientemente preparados.
La verdad es que uno nunca está preparado para emprender. Hay lecciones de negocios que sólo aprenderás cuando te animes acrear tu empresa... Pero ¿Qué hacer mientras nos animamos a dar el primer paso?
A continuación te comparto una serie de lecciones que son esenciales para tener éxito en los negocios. Puedes comenzar a trabajar en cada uno de estos puntos para fortalecer tu carácter, ganar confianza y desarrollar habilidades empresariales que todo emprendedor debe dominar.

Fuente: Negocios y EmprendimientosVer mas

La edad ideal para ser Emprendedor












Existen, desde mi punto de vista, dos verdades incuestionables en el mundo del Emprendimiento: No todas las personas tienen la capacidad para Emprender y No existe una edad ideal para ser Emprendedor.
Para Emprender no se necesitan aptitudes excepcionales, para Emprender se precisan Actitudes extraordinarias. El término lo dice todo: actitudes ajenas a lo ordinario, diferentes y poco comunes. Los emprendimientos están relacionados primero con el Carácter, luego con las habilidades y finalmente con el conocimiento que tienen las personas.
El cierto que el Emprendedor es alguien que sueña intensamente y trata de vivir sus sueños despierto, es cierto que posee una visión que trasciende muchas veces las fronteras que se imponen otras personas, es correcto afirmar que posee habilidad para identificar oportunidades y hacer posibles las cosas improbables, todo esto es cierto y asimismo todo esto lo particulariza, pero NADA de ello determina que finalmente sea un Emprendedor.
Esto es algo parecido a lo que pasa con las personas a las que nos gusta el futbol: una cosa es practicarlo, mirarlo, disfrutarlo e incluso vivirlo intensamente, pero otra muy diferente es ser un jugador profesional que hace del juego una forma de sustento y de vida económica. El jugador de futbol profesional vive de ése deporte y para ése deporte, debe desenvolverse entre márgenes exigentes de resultados y desempeño. Ya no le basta solo su talento, su disposición o sus conocimientos, debe ajustar cada aspecto de su vida a la profesión. Adoptar una estricta disciplina para guiar cada uno de sus actos, estar dispuesto a sacrificar muchas cosas de valor en su vida personal en beneficio de su carrera, tener capacidad de encajar, procesar y superar la derrota, la adversidad, la crítica impiadosa, el adulo interesado, el olvido intencionado. Debe apretar los dientes para ocultar el dolor mientras todos le exigen a gritos que siga corriendo. Todos estos requisitos y pruebas solo pueden superarse de una manera: con CARÁCTER.
Es cómoda la participación del resto de nosotros en esta función, bien desde el anonimato de la grada o el placentero calor del cuarto de TV. Es sencillo juzgar, es divertido criticar. Es gracioso compartir los argumentos de la envidia (no tan sana) por los números que cada jugador destacado maneja en su cuenta bancaria. Todo es finalmente parte del “show”, todos somos participantes activos y, en última instancia, todos hacemos que esto sea posible. Pero la diferencia es clara: ellos son los jugadores profesionales y nosotros los aficionados.
Sucede lo mismo en el mundo del Emprendimiento: existen los profesionales, los aficionados y todos los demás. Los primeros han decidido hacer del Emprendimiento su VIDA (en mayúsculas), los segundos juegan (muchas veces indefinidamente) con la posibilidad, y el resto mira, disfruta, contribuye y se beneficia de la dinámica.
Pocos tienen el CARÁCTER para entrar en las grandes ligas.
Los diccionarios dicen de Carácter más o menos lo siguiente:
“Conjunto de cualidades psíquicas y afectivas que condicionan la conducta de cada individuo”
“Condición, índole, naturaleza de algo o alguien que lo distingue de los demás”
“Firmeza, energía, genio”.
“Señal espiritual que queda en una persona como efecto de un conocimiento o experiencia importante”.
En el mundo del fútbol la edad es un limitante físico al Carácter. En algún momento lo supera como todo condicionamiento que emerge de la naturaleza. Sin embargo en el mundo del Emprendimiento la edad no limita el Carácter, por el contrario: lo enriquece, lo fortalece y lo lleva hasta los límites racionales de la invencibilidad.
Ésa definición que determina que el Carácter es una “señal espiritual” que queda en una persona como efecto de su conocimiento y experiencia, es una alusión directa a la riqueza con la que contribuye la edad en el desenvolvimiento profesional. El Carácter no se pierde con los años, de ninguna forma. El Carácter cobra solidez con el tiempo y con las pruebas a las que es sometido.
Es cierto que la juventud proporciona energía, pero el Carácter utiliza y procesa la energía con sabiduría: la aplica y la contiene en función de lo que conoce. El nombre del asiento donde reposa el Carácter se llama Paciencia, los brazos de la silla se etiquetan como Mansedumbre y el espaldar tiene inscrito en dos grandes caracteres la palabra Fe. Todas estas son cualidades que se desarrollan con el tiempo, eso que entre los seres humanos llamamos Edad.
El deseo de Emprender es una criatura rebelde que se prende del espíritu del hombre como una garrapata benigna a lo largo de toda su vida. Muchas veces tarda en manifestarse en la práctica, pero finalmente lo hace, más temprano que tarde, puesto que si no lo hiciera no sería un impulso genuino. Hay personas que desean Emprender desde que tienen 10 años de vida y no lo consiguen hasta que pasan los 50, para esto también se precisa Carácter, puesto que no es fácil vivir tanto tiempo con una criatura rebelde que patea desde el fondo del espíritu cada minuto de la vida, y que sin embargo debe ser contenida por un sinfín de consideraciones. Hay personas que efectivamente emprenden desde los 10 años y deben pagar numerosos peajes en su camino, todos aquellos que están relacionados a la falta de experiencia, al ímpetu, a la falta de prudencia, al sentido de “inmortalidad” que es signo de toda vida joven. Estas pruebas también demandan Carácter.
Por otra parte no es necesariamente Emprendedor quien alguna vez ha entrado al ruedo y luego lo ha dejado ante la primera desventura. Tampoco lo es aquel que practica buena mayordomía con lo que le ha sido asignado, o lo que ha heredado. Estas tareas demandan otras virtudes, y no por ello son menores o merecen menos calificación. Pero el Emprendedor siempre abre senda, transforma las cosas a su paso, crea realidades, esculpe el mundo. No existe una sola idea, un solo invento o un descubrimiento que haya cambiado a la humanidad y que no hubiese sido producto de una mente emprendedora.
La siguiente frase me parece muy apropiada para explicar esto: “Los Emprendedores son personas que cambian su futuro, cambian su entorno y hacen que la vida de otras personas sea mejor. Siempre hay un antes y un después del paso de un Emprendedor por este mundo”.
¿Es posible suponer que en un Universo de esta magnitud la Edad sea una condición insuperable? ¡En absoluto! La edad es solo un matiz, una curiosidad, un adorno del espíritu Emprendedor.
Voy más allá. Si a mí me preguntaran por un modelo de Emprendedor siempre lo buscaría entre los que llevan canas, porque allí los bríos se reúnen con la sabiduría, ésa hermana mayor de la experiencia. Porque nada cambia ni es más valioso que todo aquello que han visto los ojos de una persona madura, aquello que ha escuchado en los caminos de la vida, los golpes que ha superado, las personas que ha conocido, las barreras sobre las que ha saltado.
Y si por otra parte se me presenta el joven inquieto con la duda de comenzar su vida en el mundo del Emprendimiento o adoptar temporalmente la actitud conservadora de “ganar experiencia” en un Empleo u otra forma de sustento, salvada la prueba de fondo para saber si tiene ésa criatura indómita aferrada al espíritu, mi consejo inmediato sería que dé el paso al frente y comience, ¡sin ninguna duda y sin ningún temor! No solo es un privilegio poseer el Carácter para Emprender, es fundamentalmente una bendición.
Me parece también una falacia asociar el Emprendimiento (y de allí la edad para Emprender) a la acumulación de dinero. El Emprendimiento no es un sinónimo de fortuna financiera, el Emprendimiento es un sinónimo de Libertad Financiera, que no es lo mismo.
Si en este mundo carente y difícil se le da a escoger a la gente entre la fortuna financiera o la escasez, solo el tonto aptará por lo segundo. ¡Sin embargo esta simplificación de la realidad no existe! No hay recetas mágicas para la fortuna financiera, y entre ellas obviamente no se encuentra el Emprendimiento. ¡Que Dios bendiga a los millonarios, por supuesto!, especialmente si han conseguido sanamente ése sitial en la vida. ¡Y que los guarde!, porque tampoco es fácil la vida en ésa condición, a pesar que puedan pensar todo lo contrario las mentes simples. Pero dejemos de asociar o prometer millones a quienes aguardan la señal propicia del destino para empezar a Emprender. Dirán muchos, con razón, que el Emprendimiento es un camino más corto para alcanzar riqueza financiera, pero esto siempre es una consecuencia y no un objetivo para el espíritu emprendedor. No son pocos los Emprendedores en la historia que han sacrificado fortunas por cumplir un sueño, que han muerto en la estrechez económica tratando de alcanzar una visión. Y lo hicieron por dos razones: porque eran presas de una criatura rebelde que se abrazaba a su espíritu y porque tenían Carácter.
No cualquier persona puede ser Emprendedor, así como no cualquiera llega a jugar en el futbol profesional por mucho que le guste y que tenga aptitud. Y no hay problema con esto. Soy un crítico abierto de aquellos que visualizan un mundo lleno de emprendedores o consideran a menos a quienes no lo son. Comparto la inquietud de animar a esos espíritus que vibran y que esperan una oportunidad, pero el mundo es como una paleta llena de colores múltiples y entrelazados entre sí, no es una paleta monocromática, por mucho que ése único color que quisiéramos que exista sea el del Emprendedor.
Y la edad, por supuesto, no existe como condicionante para el Emprendedor, así como no existe como condicionante para vivir, porque el Emprendimiento es precisamente eso: una forma de vivir.
Fuente: Emprendices